SENDA CAVANILLES (SLV – 13). CORTES DE PALLÁS
Ruta que nos propone y comenta nuestro amigo Paco Cuenca, y una de las mas interesantes que podemos realizar sin duda, aprovechando parte de la calzada que aún medio existe y que fue mandada construir por el Barón de Cortes para acceder hasta la cima de la muela.
La ruta
Kilómetros 7,500
Duración aproximada 4 horas
Desnivel aproximado 400 metros
Podemos llegar desde Buñol, pasando por Macastre y El Oro. Antes de llegar al pueblo, cuando iniciamos la bajada, a mano izquierda hay un mirador, donde se puede observar una bella imagen del embalse y del pueblo.
Siguiendo la calle de la entrada al pueblo, a la altura del puente que nos lleva a la iglesia, pero sin cruzarlo, podemos dejar el coche y continuar esa calle caminando, junto a la barandilla del arroyo, hasta que a 300 m. encontramos un panel informativo y la señal de la ruta a mano izquierda.
que usan para riego de los
pequeños bancales de alrededor del pueblo. Después de un trozo de camino con
piso de cemento, cogeremos una senda empedrada artesanalmente, que a medida que
se eleva zigzagueando, nos va presentando unas esplendidas vistas del pueblo,
del embalse con su puente y al fondo la sierra Martés
Al llegar al llano de la muela, por una senda entre pinos, nos encontramos un panel informativo y pocos metros mano izquierda vemos la pared del gran embalse superior, que está vallado. Este complejo es una verdadera obra de ingeniería, se hizo para elevar el agua del embalse con la energía sobrante durante la noche de la central nuclear y en las horas de mas demanda durante el día, aprovechar el salto de agua y volver a producir energía.
Caminamos junto a la valla durante unos 30 minutos, por una pista en buenas condiciones, a nuestra mano derecha es una pinada frondosa. De momento vimos una manada de cinco muflones (son parecidos al carnero, con los cuernos curvados hacia atrás), que pude captar en la cámara.
Hay que estar atento para dejar la pista, pues nos tenemos que ir a mano derecha, está bien señalizado. Cogemos una senda que atraviesa el llano, hasta que empieza el descenso al Arroyo de Cortes. La bajada es interesante, por una senda unas veces empinada, otras en zigzag, otras pegada a la pared del cortado, además podemos observar las esplendidas formaciones montañosas que cierran el valle, con cortados verticales de muchos metros de altura y una sensación de tranquilidad especial.
Continuamos nuestro recorrido por el arroyo, estaba
completamente seco, pero a partir del manantial de San Vicente lo vimos con
agua. Esta agua está aprovechada para el riego de pequeños bancales, alrededor
del arroyo, de tierra muy fértil. Para separar los bancales utilizan una planta
llamada Almez, especie de varas, que admiten un doblado sin romper, por eso se
utilizan para producir garrotes.
Hay una variante sin dejar el arroyo, que pasa por un área de recreo, donde hay bancos y mesas para comer, una balsa aprovechando un salto de agua, bonito lugar para disfrutar al aire libre durante el buen tiempo.
Nos acercamos al pueblo entre los bancales, pero seguimos observando los enormes acantilados que nos están rodeando, hasta que nos juntamos con la senda que iniciamos el recorrido y volvemos donde habíamos dejado el coche.
Junto al puente que cruza el arroyo hay dos bares, donde se puede comer bien, pero llamando por teléfono (610958654) podemos encargar la especialidad de la casa, el gazpacho manchego.
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